Por qué no debes presionar a tus hijos

A veces los padres tienden a intentar que sus hijos sean los mejores, los más estudiosos, los que mejor se portan… Es normal que queramos lo mejor para ellos pero ejercer una excesiva presión sobre su desarrollo puede tener graves consecuencias.

 

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Consecuencias de ejercer una excesiva presión sobre nuestros hijos

Niños introvertidos e inseguros: Al estar constantemente intentando alcanzar nuestro baremo establecido para ellos acaban creyendo que nunca van a ser suficientemente buenos e importantes para nosotros, lo que derivará en un comportamiento introvertido y en una serie de complejos e inseguridades que pueden ser muy difíciles de superar en su etapa de adolescencia y madurez.

Niños estresados: Las altas expectativas para ellos les genera un estrés que puede degenerar en crónico, trayendo consigo aspectos tan perjudiciales como ira, depresión o incluso dolor físico.

Niños enfadados: Si corregimos constantemente a nuestros peques en todo lo que hacen se sentirán avergonzados, lo que puede derivar en ira y resentimiento.

Niños con baja autoestima: Al no reconocer sus logros por pedir siempre más los niños dejan de motivarse y rechazan la autonomía, llegando a minar su autoestima de manera muy peligrosa.

 

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La diferencia entre estimular y presionar

A veces la presión que ejercemos sobre los hijos resulta de carencias que hemos tenido en nuestra infancia o adolescencia. Pretendemos que ellos consigan quizás metas que nosotros no fuimos capaces de alcanzar, por supuesto siempre para su propio bien. La actitud que tomemos con respecto a ello determinará si  estamos estimulando a nuestros peques o por el contrario estamos ejerciendo una presión excesiva sobre ellos.

Uno de los factores que puede diferenciar estas dos actitudes es si estamos participando en las actividades de nuestros peques, conectando con ellos y con las emociones que experimentan al conseguir sus objetivos. En cambio, cuando nuestro deseo personal de éxito para ellos sobrepasa el bienestar del propio niño y además no nos involucramos en los procesos sobre los que les exigimos resultados, tenemos un problema.

 

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Consejos para seguir el buen camino

El esfuerzo por encima de los resultados: Animar a tus peques a que se esfuercen sin decaer en caso de que el resultado no sea el esperado les ayudará a reforzar su resiliencia y perseverancia.

Adecuar nuestras exigencias a la edad de nuestros peques: A veces hay que parar a pensar si lo que les estamos pidiendo a nuestros hijos resulta acorde a su edad o por el contrario estamos exigiéndole algo que no puede darnos.

Apoyo y cariño: Los niños tienen que saber que estamos ahí para apoyarles tomen el camino que tomen, algo que debemos reforzar a base de cariño.

Compartir momentos: Es fundamental pasar tiempo juntos compartiendo todo tipo de actividades y fomentando el diálogo y el humor. Si hemos de decirle cómo debe comportarse que esto sólo suponga una pequeña parte de nuestras conversaciones con ellos.

Autonomía y decisiones propiasAquí os hablamos sobre cómo potenciar su autonomía.

 

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Para todo ello os recomendamos reflexionar en vuestro Diario Personal. No dudéis en utilizar todas las herramientas que os ofrece para ayudaros en esta tarea.  Y recordad que el amor, el cariño y la naturalidad son las armas más potentes.