Un buen referente

Esta semana queremos completar el post anterior con un listado de consejos que os ofrecemos para que seáis el mejor ejemplo posible para vuestros peques. Si bien los puntos que desarrollamos la semana pasada son muy importantes, no son los únicos que deberéis tener en cuenta si queréis convertiros en todo un referente para vuestros hijos. Allá vamos.

 

referente

 

Trata a los demás con amabilidad y generosidad. Debes cuidar especialmente el respeto hacia los que te rodean y tu forma de hablarles. Hazlo como quieres que tus peques se dirijan, por ejemplo, a sus compañeros del cole.

Cuida cómo hablas de los demás cuando no estén presentes. Evita ser demasiado curioso, atender a los chismorreos y, sobre todo, juzgar a los demás. Esto hará que tus hijos sean mucho más tolerantes y sinceros.

Maneja tu ira, contrólala e intenta resolver los conflictos de una manera tranquila y asertiva.

Sé altruista e involucra a tus peques en tus acciones solidarias. Los niños disfrutan ayudando los demás y es en edades tempranas cuando mejor podremos desarrollar esta deseable cualidad en ellos.

Sé humilde. Lleva tus éxitos con calma y no te jactes de ellos ante los demás.

Intenta modular tu tono de voz de manera que puedas evitar los gritos a toda costa. Además de evitar las emociones negativas que transmiten, lograrás que tus hijos los eviten también.

Integra a tus hijos en las decisiones del hogar. De este modo desarrollarás su capacidad de razonamiento y su nivel de autoestima.

No te rías nunca de él, ni de los demás, si no quieres que tus peques hagan lo mismo.

No le impongas tus gustos, procura darle la libertad para que él encuentre los suyos propios.

-A menudo, intenta ponerte en su lugar para que él pueda desarrollar sus capacidades empáticas.

Recicla, y haz que tu hijo comience a reciclar desde bien pequeño. Igualmente, enséñale la importancia de no malgastar el agua y de cualquier otro tipo de comportamiento beneficioso para el medioambiente.

Además de seguir estos consejos, te proponemos que realices durante un tiempo el ejercicio de reflexionar sobre aquello que, quizás sin darte cuenta, estás haciendo mal a la hora de ser un ejemplo para tus hijos.

→ Crea una Línea de Tiempo que establezca una periodicidad para llevar a cabo este ejercicio. Por ejemplo, cada dos días, para asegurarte de recordar las actividades y conversaciones que has llevado a cabo.

→ Crea un listado en Listas y Prioridades con aquellos errores que observes en tu propio comportamiento y que quieres eliminar.

→ Establece un Contador para los factores que más a menudo se repitan. De este modo les prestarás mayor atención, asegurándote de controlar mejor su evolución. Actualiza los datos con arreglo a la Línea de Tiempo anterior.

→ Si quieres, puedes establecer Objetivos y Metas que te automotiven a avanzar más rápido en el ejercicio.

¿A qué esperas para ponerte manos a la obra? Te aseguramos que en un plazo reducido de tiempo verás los resultados. Es un pequeño esfuerzo que tendrá una maravillosa recompensa.

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